Para dejar al menos una cosa más

libro del padre-ois.org.es


TK Jang, Corea

“¿Qué tal si vive calmadamente por el resto de sus días en su tierra natal…?”
Cuando era joven, a mi padre se le diagnosticó cáncer y le dijeron que sus días estaban contados. Diciendo que le quedaba a lo mucho seis meses o un poco más de vida, el médico le aconsejó que su convalecencia la pasara en su tierra natal. Aunque él quería quedarse en el hospital, por causa de los elevados gastos médicos tuvo que ir a casa con muchos analgésicos.
Mi padre era un hombre de hierro, por eso recibió el apelativo de “capataz tigre de la aldea”; sin embargo, después de recibir el tratamiento contra el cáncer, se le cayó el cabello y adelgazó tanto que no podía encontrar ni huella del padre que había sido. Pero trataba mucho de no mostrar ninguna señal de enfermedad.
Un día, mi padre llamó a unos trabajadores a nuestra casa. Mi madre trató de impedirlo, diciéndole: “¿Qué vas a hacer en la condición en la que estás?” Pero no pudo disuadirlo de su terquedad. Días después, en el espacio que había frente a la casa, se inició una construcción. Mi padre planeó construir un almacén e instalar una secadora de grano. Considerando el tamaño, era el almacén más grande de nuestra aldea.
Mi padre iba todos los días a la obra hasta el día que se terminó el almacén. En el frío clima, aunque su rostro empalidecía y sus extremidades se congelaban, él inspeccionaba y cuidaba del almacén una y otra vez al lado de los trabajadores. A pesar de sentir dolor, lo soportó día tras día, aplicándose secretamente inyecciones para el dolor.
Todas las noches escuchaba a mi padre quejándose de dolor, y a mi madre sollozando mientras masajeaba sus brazos y piernas que se paralizaban. Al ver a mi madre, me sentía frustrada: “¿Por qué ella está haciendo así y pasando tanto sufrimiento?” Y después me iba a dormir. Finalmente, al término de la espera de mi padre, el almacén se completó; para él, un día debe de haber sido como un año. Y poco tiempo después, mi padre cerró los ojos, dejando su última voluntad de que nosotros, que éramos hermanos, debíamos llevarnos bien.
Han transcurrido veinte años desde la muerte de mi padre. El almacén que dejó ha sido de mucha ayuda para nuestra familia. Anteriormente, era una carga secar el arroz después de la cosecha. Ya que no había un lugar apropiado, esparcíamos el grano en el camino, y en el ocaso teníamos que recogerlo con las manos uno por uno; era muy difícil. Sin embargo, usando la secadora de grano, nuestro trabajo se hacía fácilmente y podíamos rentar el almacén. Mi padre había planeado preparar el almacén y la secadora de grano para su esposa y sus hijos inmaduros, que harían solos las labores agrícolas, pensando que si secábamos el arroz con una máquina, el trabajo sería más fácil y conveniente.
Cada vez que voy a mi pueblo y veo el almacén y la secadora de grano, recuerdo a mi padre. Al final de su vida, ¡cuánta urgencia debe de haber tenido! Mi padre soportó su dolor hasta el último minuto de su vida, para dejar al menos una cosa más para su familia. El almacén que se construyó con dificultad fue una propiedad preciosa que mi padre dejó, y su inexpresable amor.
El ilimitado amor del Padre Cristo Ahnsahnghong estaba contenido en cada libro que él mismo escribió. Mientras hacía esta dura labor, buscando a sus hijos perdidos por todo el país, el Padre se aseguró de dejar los Libros de la Verdad y abrió el camino de la salvación para los hijos que regresarían en el futuro.
Reflexiono sobre el pasado, si he vivido olvidando la importancia de la verdad que el Padre nos permitió con su sacrificio. Debí haber predicado la verdad con el corazón del Padre, que quería que incluso un alma más fuera salva, pero me siento apenado porque parece que hubiera estado con los brazos cruzados.
Aunque es tarde, desde este momento cuidaré de la Sion preparada con la sangre y el sudor del Padre. E iré al mundo con las palabras de la verdad para encontrar a mis hermanos y hermanas, para que la labor inexpresable del Padre y su ilimitado amor no sean en vano.

Mis ovejas oyen mi voz
Hasta que yo vuelva al seno de la Madre celestial
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2 thoughts on “Para dejar al menos una cosa más

  1. Este fragancia de Sion me hice mucho recordar al Padre Cristo Ahnsahnghong. En realidad extraño mucho al Padre. Cada vez leyendo sus libros puedo sentir su infinito amor y recordando su vida dura para predicarnos el evagelio del reino que fue destruido por satanás, doy toda la alabanza y gloria al Padre celestial.¿cómo podemos retribuir su gran sacrificio?
    Tenemos la esperanza del cielo que podamos regrezar a nuestra patria eterna por su sacrificio y su ingente labor. lo que dejo Cristo Ahnsahnghong, lo que restauró nos salvó en esta última época y nos hizo vivir en prosperidad espiritual.
    Estamos felices de caminar al camino de vida junto con la Madre celestial.
    los que tadavía no conozcan a Cristo Ahnsahnghong y Dios Madre, espero que busquen la verdad de vida en la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial.
    Todo podrá encontrar la alegría, el placer y la felicidad en IDDSMM.
    La Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial está abierta siempre a todos los que aman a Dios y busquen la verdad.
    http://espanol.watv.org/truth/truth_life/list.asp

  2. Fue una fragancia de Sion que me hace recordar la gran sacrificio de Dios Padre Ahnsahngonhg y de Dios Madre (la Madre Celestial). Me parece que los padres piensan primero la familia hasta el último momento dejando sus seguridades.
    Dios Padre Ahnsahnghong caminó el camino de sacrificio durante 37 años, no comiendo ni vistiéndose bien. Pero él preparó el camino comodo del evangelio para nosotros.
    Y me siento dolor de mi corazón pensando el sacrificio de Dios Madre (la Madre Celestial) para nuestra salvación aun ahora. Según la voluntad de Dios, prediquemos a toda la humanidad del mundo esta buena noticia del evangelio.
    Les doy gracias a Dios Padre Ahnsahngong y Dios Madre (la Madre Celestial) por su gran amor y sacrificio.
    Venga a la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial (IDDSMM) donde está la verdad.

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