Las bendiciones celestiales compartidas con mi padre a quien encontré de nuevo

Jul 4, 2016 by

familia celestial-diosmadre.org


JO Kim, Corea

Mi madre falleció cuando yo tenía menos de un año, dejándome sola. Lo peor fue que tuve que separarme de mi padre debido a mis circunstancias familiares, cuando tenía doce años de edad. Después de atravesar momentos difíciles, me casé y di a luz a mis hijos. Criando a mis hijos hasta que se casaron, llegué a tener más de 50 años.

Cuando encontré a Dios Elohim, hallé paz en mi alma, y quise compartir las bendiciones del cielo con mi tía (la esposa del hermano de mi madre) más que con cualquier otra persona. Ella cuidó de mí desde la muerte de mi madre. Durante los momentos económicamente difíciles cuando a todos les resultaba difícil mantener su vida, yo solía quejarme de hambre. Entonces ella se sentía muy triste y lloraba secretamente, incapaz de decir que no había comida. Incluso después de décadas, no podía olvidar que ella secaba sus lágrimas con sus manos. Por eso, quería ansiosamente que recibiera al verdadero Dios.

Un día de invierno de 2010, fui a Gochang, donde vivía mi tía. Le expliqué calmadamente las palabras de la verdad; ella había estado asistiendo a la iglesia protestante durante mucho tiempo. Luego dijo: “¡He creído en vano mucho tiempo!” y recibió inmediatamente la promesa de una nueva vida con su hijo y su nuera. El siguiente día de reposo, todos los miembros de su familia asistieron juntos a los cultos. Agradecí a Dios una y otra vez por responder mi oración.

Ver a la familia de mi tía me hacía pensar aún más en mi padre. Durante más de cuarenta años había perdido contacto con él. Pero no importaba cuánto tiempo hubiera pasado, ¿cómo podía olvidar a mi padre que me concibió? Cada vez que veía a un anciano en la calle o en el autobús, recordaba a mi padre.

“Ahora mi padre debe de ser tan anciano como él.”

Deseaba que mi padre escuchara las buenas nuevas de la salvación de alguna persona, y que recibiera a Dios si vivía en alguna parte del mundo. También oraba para que, aunque no estuviera en este mundo, pudiera ser salvo sin falta, porque Dios prometió que predicaría el evangelio aun a los espíritus encarcelados.

Un día recibí una llamada telefónica de mi primo con quien había perdido contacto por mucho tiempo. Él dijo que mi tía le había dado mi número, y vino inmediatamente a mi casa con noticias de mi padre, a quien había estado esperando con impaciencia.

Mi primo y yo nos dirigimos inmediatamente a Dangjin donde vivía mi padre. Cuando llegué, tratando de calmar mi corazón palpitante, ¡mi padre realmente estaba allí! Durante mucho tiempo no sabía ni siquiera si estaba vivo o no. Solo lloramos, incapaces de decir una sola palabra.

Después de un buen rato, mi padre empezó a contarme su historia, que era realmente horrible. Al envejecer y debilitarse, decidió quitarse la vida porque no quería ser una carga para las personas de su alrededor. Sin embargo, cuando recobró la conciencia, descubrió que habían pasado dos días y que no estaba en otro mundo. Ya que no murió aunque quería, entró en desesperación, y una semana después nos encontramos.

Le dije a mi padre, que había sufrido mucho durante toda su vida sin nadie en quien confiar: “¡Por favor reciba a Dios, y vamos juntos al cielo!” Ya que mi padre era una persona obstinada y estricta en mi memoria, estaba preocupada de que no recibiera la verdad. Pero mi preocupación resultó ser totalmente infundada.

Él dijo que quería ir al cielo, y estudió la Biblia con brillo en sus ojos. Cuando vio el vídeo de presentación de la iglesia, quedó muy contento, diciendo que los miembros de la iglesia se veían buenos y hermosos. Luego se convirtió en hijo del cielo con gratitud.

Desde ese momento, recuperó su salud tanto física como espiritual, y ahora está acumulando bendiciones orando todos los días en el nombre del Padre, Cristo Ahnsahnghong, el Salvador de la época del Espíritu Santo, y guardando fielmente el día de reposo.

Todo parece un sueño; la familia de mi tía ha sido guiada a Sion, y mi padre, a quien encontré después de décadas, se ha convertido en parte de nuestra familia celestial. Aunque hubiera ganado todo el mundo, no sería más feliz que ahora. ¿Cómo podría ser posible todo esto con el poder humano? Esto se ha hecho por Dios Todopoderoso. Doy gracias y alabanza al Padre y a la Madre celestiales por escudriñar nuestros corazones y mentes, escuchando hasta los más pequeños susurros de nuestro corazón, y cumpliendo nuestros deseos.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres
Una flor en un campo pedregoso
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3 Comments

  1. Lucy

    Tener la familia es una bendición inmensa. Y poder compartir la alegría que no desvanecerá es todavía más grandiosa. Agradezco mucho a Dios Padre y Dios Madre por hacernos a sus hijos y hacernos tener familia celestial.

  2. linda

    ¡Felicidades por qué toda su familia física fue la familia celestial!
    Si pudiera ir al reino de los cielos con toda mi familia, sería más feliz que ganar todo el mundo como su palabra.
    Ciertamente estariá la razón por la que está viviendo como una familia física en esta tierra.
    Voy a predicar a mi familia y quiero llevarla al reino de los cielos donde están Dios Padre Ahnsahnghong y Dios Madre (la Madre celestial)

  3. Helen

    Que felicidad hermana! Espero que su tía y padre encuentren la paz y la consolación en Dios Padre y Dios Madre, y que todo su familia siguen recibiendo la bendición de Dios Elohim.

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