La hija nacida en los últimos años de la vida

Oct 27, 2016 by

amor fraternal -diosmadre.org


GA Lee, Corea

Ya que mi hermana era mayor que yo por un año, fuimos criadas como gemelas. Cada mañana, mi madre trenzaba el largo cabello de sus dos hijas, y sonreía contenta después de atar nuestro cabello con una cinta roja.

Fue cuando tenía cinco años que sucedió un desastre en nuestro pacífico hogar. Nuestra casa quedó envuelta en llamas y humo negro que se elevaba hasta el cielo. Los aldeanos corrieron para apagar el fuego con grandes recipientes de agua, mientras yo solo miraba desde la esquina del patio. Después de un momento, se escuchó el llanto de mi madre.

“Mamá, ¿dónde está mi hermana?”

Cada vez que le preguntaba, mi madre respondía con tristeza: “Tu hermana se ha ido al cielo”.

Desde entonces, yo solía mirar al cielo, y mi madre lloraba contemplando a mi hermana en una fotografía.

Unos años después, nació mi hermana menor. A causa de la gran diferencia de edad, contemplaba a mi hermana y la encontraba muy linda. Sin embargo, mi alegría no duró mucho. Desde el momento en que mi hermana vino a este mundo, yo ya no tenía tiempo libre. Cuando mi madre iba al campo, yo siempre tenía que cuidar de mi hermana pequeña.

Un día mientras cuidaba de ella, mis amigos de la aldea donde vivía, me llamaron: “¡Oye, Gyeong-ae, vamos a jugar!” “No puedo”, les respondí. “Tengo que cuidar de mi hermana pequeña.” A pesar de haberles dicho mi situación, a veces me llamaban gritando: “Gyeong-ae, vamos a jugar”, mirándome mientras corrían por la aldea; no pude vencer la tentación. Envolví la punta de una cobija de mi hermana alrededor de la cintura de ella, que aún no podía caminar, y até la otra punta a la perilla de la puerta del ropero. Después de eso, salí a jugar con mis amigos, sin saber cuánto tiempo había pasado.

Cerca del atardecer, me acordé de mi hermana. Entré apresuradamente en la habitación, y mi madre, que había regresado a casa un poco antes que yo, estaba desatando la cobija de la cintura de mi hermana. En cuanto me vio, tomó un palo de escoba. Huí de ella con todas mis fuerzas. Pensé que era injusto. Aunque había atado a mi hermana, ella era muy dulce y jugaba sola sin llorar; pero mi madre trataba de castigarme con un palo de escoba. Murmurando y quejándome conmigo misma: “Quiero libertad”, me escondí en un establo vacío de la aldea y lloré, mirando al cielo como solía hacer.

Cuando mi hermana creció un poco más, los accidentes ocurrían con más frecuencia. Un día, mientras lavaba mis zapatos en el grifo, oí a mi hermana llorar. Cuando corrí hacia ella, estaba sosteniendo un pedazo de vidrio roto en su mano, y sangraba. Estaba aterrada. Mi padre, que luego se enteró de cómo había sucedido, me gritó muy enojado.

Yo también me sentía mal porque mi hermana se había lastimado, pero no soportaba el hecho de ser culpada.

“¿Por qué siempre se lastima?”

Mi hermana regresó después de haberse tratado el dedo y comenzó a hablarme. Es más, estaba comiendo un dulce. Haciendo oídos sordos, le dije enojada: “¡No me hables!”

Odiaba tanto a mi hermana. Odiaba a mis padres, que solo cuidaban de mi hermana. Yo siempre era la víctima. Cuando salía a jugar con mis amigos, siempre tenía que llevar conmigo a mi hermana. Incluso cuando jugaba frecuentemente era avergonzada por causa de ella. Y solo por ser mayor que ella, tenía que asumir todos los quehaceres de la casa como lavar la ropa, limpiar, encender el fuego en el horno, etc.

Ese día en la noche, hice una especie de huelga, diciendo que no iba a cenar. Y como tenía hambre, no podía dormir. Pero mi hermana estaba durmiendo pacíficamente, colocando cuidadosamente su pulgar vendado sobre su cobija. Viendo dormir a mi hermana, mi enojo desapareció y de pronto sentí pena por ella.

Ahora como madre de tres hijos, recuerdo mis días de infancia y puedo comprender un poco el corazón de mi padre y mi madre, que han vivido con el recuerdo de su hija fallecida en sus corazones. Deben de haber deseado que la hija que tuvieron en los últimos años de su vida, creciera saludable sin ningún accidente. Me arrepiento de haberme negado a cuidar de mi hermana menor, sintiéndome celosa de ella porque recibía el amor de mis padres, sin recordar el amor que yo había recibido antes de mi padre y mi madre.

El corazón de la Madre celestial será igual. Si nos odiamos unos a otros, olvidando el hecho de que somos hermanos y hermanas espirituales, ¡qué triste estará la Madre! Me arrepiento de haberme negado a cuidar de mis hermanas espirituales menores, olvidando el amor que he recibido hasta ahora. Por el resto de mi vida, practicaré la lección de “dar amor” con el corazón de la Madre.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

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12 Comments

  1. Rocio

    Esta fragancia de Sion me hace meditar muchas cosas.
    Me acuerdo de la lamentación de Jacob al perder su hijo amado José.
    ¿Con qué podemos comparar con la tristeza que perdió a sus hijos?
    Por causa de celos de los hermanos, Jacob perdió su hijo José y por lo cual le dolió mucho su corazón.
    Ya vimos esta historia en la Biblia.
    Ahora quiero consolar a nuestra Madre celestial cuidando bien de mis hermanos y hermanas menores.
    Nos separamos por nuestros pecados, envidias, odios unos a otros. Y queremos regresar a nuestro hogar celestial rápidamente buscando nuestros hermanos y hermanas y cuidandolos.
    Oh Padre y Madre celestiales, perdóneme mi pecado y gracias eternamente a Cristo Ahnsahnghong y a Dios Madre por salvarnos de la muerte sin olvidarnos ni un momento.

  2. Daniel

    A pesar de que debamos amarse unos a otros como Dios nos ama, nosotros no hemos podido hacer así.
    Siempre tratábamos de hacer lo que nos gusta y vivíamos envidiando y teniendo celos de los hermanos y las hermanas.
    Ahora es el tiempo del arrepentimiento.
    Voy a vivir conforme a la lección de la Madre no odiando a los hermanos nunca.
    !Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía! ~~ Porque allí envía Jehová bendición,Y vida eterna.(Salmos 133:1~3)
    Como esta palabra, Me gustaría morar con el Padre y la Madre celestiales en el hogar espiritual recibiendo las bendiciones que Dios me da por cuanto nos unimos y nos amamos unos a otros.

    • Martin

      Hasta que regresemos al hogar espiritual, vamos a unirnos y amarnos unos a otros

  3. alba

    Los que reciben el amor, deben poder dar el amor.
    Así como Dios Madre nos da su amor infinito, nosotros también tenemos que dar el amor infinito a los hermanos y a las hermanas espirituales.
    Esto es lo que desea la Madre.
    Practiquemos la lección de la Madre ¨Dar amor a los demás tiene más bendición que recibir amor de los demás¨con el corazón de la Madre.

    • linda

      Yo también estoy recibiendo muchas bendiciones de Dios Padre y Dios Madre. Ya quiero dar este amor a todas las personas quienes todavía no lo conocen predicando la palabra de Dios.

  4. Alma

    Hay una palabra ¨ El amor es lo que el mayor da al menor.¨
    Los padres cuidan al hijo menor que el hijo primogénito.
    Y también siempre hermanos mayores cuidan a sus hermanos menores.
    Por medio de la familia terrenal podemos entender la familia celestial.
    Entendiendo el corazón de los padres celestiales debemos cuidar bien a los hermanos menores espirituales.
    Guiemos a nuestros hermanos espirituales al seno de los padres celestiales
    y complacemos a Dios Padre y Dios Madre.

    • clara

      Me arrepiento mucho por esta fragancia de Sion. Voy a practicar “dar el amor” con el corazón de la Madre celestial.

  5. Lucy

    Creo que hay cosas que logramos entender con el tiempo. Si no olvidamos a agradecer a Dios, podremos tener un gran corazón.
    Doy gracias a Dios Elohim que siempre nos da su amor sin fin.

  6. Monica

    Me arrepentí muchas cosas por esta fragancia de Sion. Dios Madre siempre enfatizó que nosotros tenemos que amar unos a otros en Sion. El unión entre las hermanas y los hermanos es muy importante. Sin embargo, yo no podía unirse con las hermanas. siempre pensaba primero yo más que otros. Desde ahora, voy a cuidar las hermanas menores como el petición de Dios Madre. Le doy gracias a su gran amor.

    • cecilia

      Amaré más a los hermanos celestiales con el corazón de la Madre celestial.

  7. David04262217

    Pienso en el amor de la madre celestial para nosotros otra vez ☺
    Amo a la Madre celestial ^^

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