Hasta que yo vuelva al seno de la Madre celestial

Mar 18, 2016 by

oracion de la madre-ois.org.es


Kelly T, Perú

Durante mucho tiempo viví muy alejada de Dios, y aunque creía en un ser Todopoderoso, no le prestaba mucha atención en mi vida y me dedicaba más a mis estudios y a mis amigos. Desde pequeña estudié en una escuela católica. Mis padres eran católicos y yo nací y crecí en ese ambiente.

Sin embargo, cuando tenía 10 años, mi mamá recibió la verdad y comenzó a asistir a la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial. Al comienzo este cambio fue muy duro para mí, debido a que era muy pequeña.

Un día por diversas razones, tuve que acompañar a mi madre a uno de los cultos, puesto que no había con quien quedarme en casa. Ese día después de regresar, me sentía algo diferente; me gustaba su iglesia porque era muy diferente a las que ya conocía. No obstante, con el paso de los días, me olvidé de su iglesia y cada vez que mi mamá me decía que la acompañara, me negaba rotundamente alegando que tenía que estudiar o que no tenía tiempo.

Así fueron pasando los años, y cada vez que mi mamá me mencionaba la Iglesia de Dios, yo simplemente ponía mil excusas, diciendo que estaba muy ocupada con mis estudios y preparándome para la universidad. Cada vez veía a mi mamá muy triste.

Un día, escuché que en su oración oraba mucho por mí y por mi papá, para que pudiéramos recibir la verdad y nuestras almas pudieran ser rescatadas. Cada vez que la veía derramar lágrimas por mi culpa, mi corazón se llenaba de tristeza. No obstante, aún seguía poniendo excusas para no asistir.

“El día que desee recibir la verdad, yo misma me acercaré a usted para decirle: ‘Hoy me siento preparada y quiero ir a su iglesia’.”

Así siguió pasando el tiempo.

Durante esos días, mi tía y mi abuela también empezaron a participar en la Iglesia de Dios con mi mamá, y veía en ellas un gran cambio; decidí que yo también quería cambiar, puesto que sentía que mi alma no tenía ningún rumbo. Muchas veces oraba al Padre y a la Madre del cielo.

“Por favor, permítanme abrir mi corazón y poder decirle a mi mamá que quiero acompañarla a la iglesia.”

Pero siempre me llenaba de miedo o vergüenza de decirlo.

Unos días antes de la segunda Pascua de este año, por fin me llené de valor y le dije a mi mamá:

“Mamá, quiero bautizarme; le dije que algún día yo por mi cuenta le iba a decir cuando quisiera recibir la verdad, y hoy es el día.”

Al ver el rostro de emoción de mi mamá, me sentía cada vez más segura de que estaba haciendo lo correcto.

Luego de recibir la verdad, todo me parecía muy especial y bonito. Todo era un ambiente de paz en la iglesia, desde que llegaban todos los hermanos se saludaban amablemente unos a otros. Las hermanas eran muy cariñosas y amorosas y siempre me recibían con una cálida sonrisa o un fuerte abrazo. Aunque fue un poco difícil acostumbrarme a tanto cariño, gracias al Padre y a la Madre del cielo pude abrir mi corazón y sentir su gran amor.

Aún recuerdo que el primer Día de Reposo que guardé como hija del Padre y de la Madre, escuché un cántico muy hermoso:

“La Madre es la verdad, la vida y el camino […] a la Madre damos alabanza con toda nuestra alma.”

Cuando escuché a todos cantar al unísono ese cántico, no pude evitar derramar lágrimas, pues sentía vergüenza y no me explicaba cómo pude estar tan alejada de la Madre celestial, cómo mi vida pudo tener algún sentido sin Ella.

Ahora ya han pasado unos meses desde que recibí la verdad, y aunque me falta mucho por estudiar en el evangelio, el Padre y la Madre me permiten ser ahora una predicadora que ansía encontrar a los hermanos perdidos del cielo que aún vagan por este mundo sin conocer a nuestra Madre celestial. Gracias Padre y Madre del cielo por la gran bendición de haberme permitido llevar dos bonitos frutos. Por favor permitan que se conviertan en trigos con los que nuestra Madre celestial se complazca.

Realmente no tengo palabras para expresar cuán agradecida estoy por haberme llamado en esta época y por haberme dado esta gran misión, la cual realizo con mucho gozo y alegría.

Gracias Padre y Madre celestiales por haber llamado a esta hija pecadora, por haberme permitido encontrar el camino correcto a su lado. Ahora que ya conozco su voluntad, prometo ser una gran obrera y dedicar mi vida solamente a cumplir su voluntad y la misión que Ustedes me han encargado. Permítanme ser un gran soldado del evangelio que pueda encontrar a nuestros hermanos perdidos del cielo y así acortar los días de sufrimiento de nuestra santísima Madre celestial.

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Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y Dios Madre.

Para dejar al menos una cosa más
Donde está la Madre celestial es mi verdadero hogar
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5 Comments

  1. Acerca de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial
    Solo cuando regrese a la Madre Celestial y a Cristo Ahnsahnghong puede encontrar la verdadera felicidad.

  2. Lucy

    Fue un buen cambio de corazón. A veces dudamos para aceptar algo nuevo. Pero con el valor de dar el primer paso para algo bueno y correcto, logramos el alivio y la alegría enorme. Agradezco a Dios Elohim por abrirnos nuestros corazones. Dios la bendiga mucho, hermana.

  3. linda

    Dios la bendiga mucho. Felicidades!! ya encontró a la Madre Celestial (Dios Madre)!
    Todavía estarián muchas almas quienes son los hermanos perdidos del cielo que aún vagan por este mundo sin conocer que nuestra Madre celestial (Dios Madre) está buscándoles.
    Nosotros debemos predicar la buena noticia de la salvación a todo el mundo lo más pronto posible como el mandato de Dios Madre (la Madre Celestial)
    La salvación es el regalo de Dios que da a toda la humanidad del mundo.
    Hermana, también lleve bonitos frutos.
    Venga a la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial (IDDSMM) donde está Dios Padre Ahnsahnghong y Dios Madre (la Madre Celestial)

  4. Manuel Mena

    Solo quiero agradecerles al Padre y la Madre celestiales por su gran sacrificio que han hecho para venir y salvar mi alma que estaba perdida en el mundo, rumbo al castigo eterno. Quizá no merezca la salvación por mis graves pecados, pero me siento lleno de su espíritu al pronunciar su sagrado nombre de usted Altísima Madre Jerusalén y de usted Padre Ahnsahnghong.

  5. Mariel

    Tomar el camino hacía nuestra madre celestial es la
    Mejor decisión. No imagino una vida sin ella…

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