El dolor de perder un hijo

Jun 7, 2016 by

dolor de perder los hijos-diosmadre.org


Jhansi RS, India

Antes de conocer la verdad, asistía a la Iglesia Católica Romana desde mi niñez. Durante ese tiempo, tuve un fuerte deseo de convertirme en monja y de servir a Dios. Pero cambié de parecer después de escuchar los comentarios de la gente acerca de la inmoralidad de los sacerdotes de la Iglesia Católica y por la oposición de mi padre. Aun cuando llegué a ser madre de dos hijos después de casarme, seguía asistiendo a la Iglesia Católica, pero siempre sentía un vacío en el corazón.

Un día, en enero de 2011, dos miembros de la Iglesia de Dios vinieron a mi casa y me predicaron la verdad. Cuando comprendí que el Padre y la Madre celestiales habían venido del cielo para darnos la vida eterna a los pecadores como yo, a través de la Pascua, quedé impresionada y me sentí feliz. Fui bautizada de inmediato y sentí alegría y gratitud hacia Dios Elohim por darme la oportunidad de entrar en el cielo. Poco después de haber nacido de nuevo, empecé a predicar a mi familia.

Aunque mi madre admitió que nuestro evangelio es verdadero, lo rechazó. Pero seguía predicándole con ansiedad, esperando que algún día comprendiera y recibiera la verdad. Un día, mi hermana menor murió repentinamente en un accidente. Su muerte impactó a toda mi familia y hubo un profundo duelo. Pensar que su amada hija, a quien había dado a luz y cuidado toda su vida, no estaba más en este mundo, hizo que mi madre se sintiera desconsolada y triste. Este incidente también me hizo comprender profundamente cómo se siente nuestra Madre celestial por sus hijos perdidos en este mundo. Ya que nadie podía consolar a mi madre, la llevé a mi casa para cuidarla y consolarla. Empecé a predicarle lentamente cada vez que tenía oportunidad; le hablaba del camino de la vida eterna y de Dios Elohim, lo cual pensaba que era la mejor medicina para curar su dolor y pena. Empecé a orar seriamente para la salvación de mi madre.

Un día, la salud de mi madre se deterioró. Tuvo que ser hospitalizada inmediatamente y someterse a una operación. Después de la operación, algunos miembros de Sion la visitaron y compartieron el mensaje acerca del “secreto del perdón de pecados y la Pascua”, y sorprendentemente abrió su corazón hacia la verdad. Ella comprendió que esta tierra está llena de dolor y penas, y que el único lugar donde no hay dolor, tristeza ni muerte, es el cielo, y que debemos guardar la Pascua a fin de entrar en el cielo. Mi madre se había negado a bautizarse durante todo el año pasado, pero nació de nuevo inmediatamente.

Después de ver el dolor de mi madre que perdió a su amada hija, pude comprender el dolor y la pena que nuestra Madre celestial está atravesando por sus hijos perdidos que están muriendo. Mi madre no pudo sobrellevar el dolor de haber perdido a un hijo. Pero esta clase de dolor no se compara con el dolor y el sufrimiento de nuestra Madre Jerusalén celestial que perdió a muchos hijos del cielo.

Aunque la Madre siempre está sonriendo externamente para mantener felices a sus hijos, siente un profundo dolor y tristeza por sus hijos perdidos y por los hijos que necesitan arrepentirse y transformarse en hermosas personas. Ella siempre está orando por nosotros, sus hijos, para que nos arrepintamos, mostrándonos amor, sirviéndonos y guiándonos al cielo.

¡Oh, mi Padre y mi Madre celestiales! No tengo palabras de este idioma mundano para darles eterna gratitud y honor. Agradecer con mi boca y mi corazón en una palabra no es suficiente para retribuir su amor y sacrificio. Les oro, Padre y Madre, para que me den fuerzas y sabiduría para guiar a Sion a muchos de nuestros hermanos y hermanas perdidos, según Lucas 15:7: “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento”. Creo que esta es la manera de dar alegría a la Madre celestial y hacerle olvidar su dolor.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

Mi casa
El recuerdo de mi mamá
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3 Comments

  1. Gloria

    ¿Cómo podemos contar y imaginar el dolor de una madre de perder sus hijos?
    Leyendo esta fragancia de Sion pudé pensar otra vez en el corazón de la Madre celestial.
    Por haber perdido de una hija amada, su madre hasta perder su salud dolía su corazón y nadie podía consolar a ella.
    Para nosotros, la muerte no está de lejos y puede acercarnos repentinamente.
    Si alguna vez ha tenido una experiencia de perder un miembro de su familia, sabra este duelo.
    Solo perdiendo un hijo, su madre dolía su corazón muchisimo.
    ¿Cómo podía resistir nuestra Madre celestial el dolor de perder a muchos hijos en el cielo?
    Ahora puedo entender por qué la Madre celestial vino a esta tierra dejando el trono glorioso del cielo.
    Para salvar a sus hijos Nuestra Madre podía hacerlo todo.
    Espero que todo comprendan el amor de Dios Madre que vino a esta tierra en cuerpo.
    En esta tierra está llena de sufrimiento, dolor y pena.
    Dios Padre Cristo Ahnsahnghong y Dios Madre nos dieron la libertad de la muerte a través de la Pascua del nuevo pacto.
    Celebrando la pascua recibamos gracia de Dios Elohim en la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial.

  2. linda

    ¿Con que podríamos comparar el dolor de una madre que perdió su amado hijo y amada hija?
    Por eso la gente dice que la madre quien perdió su hijo e hija es difícil de vivir en la tierra.
    Pero, la madre de la hermana ya buscó la familia verdad.
    Nuestra Madre celestial también extrañariá mucho los hermanos y las hermanas menores quienes todavía están en el mundo.
    Quiero buscarlos lo más pronto possible e ir al reino de los cielos con Dios Madre (la Madre celestial)
    Le doy gracias a la Madre celestial por haber venido a esta tierra en la carne para buscarnos quienes somos nada.

  3. alma

    Por medio de la madre física podemos imaginar el corazón de la madre celestial.
    Para buscar sus hijos perdidos del cielo Dios Madre vino a esta tierra con la ropa de la carne.
    Recibamos Dios Madre y regresemos a nuestra patria celestial.

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