Donde está la Madre celestial es mi verdadero hogar

Mar 9, 2016 by

Mi hogar, madre-diosmadre.org


HW Jang,  Corea

Cada vez que estoy de pie en el umbral del invierno, este siempre me trae recuerdos de mi niñez.
Recuerdo lo que sucedió cuando tenía nueve años. Me gustaba jugar con mis amigas, por eso después de la escuela iba por un camino largo a propósito. Incluso después de llegar a mi pueblo, no iba directo a casa sino que seguía a una de mis amigas a su casa, y me iba a casa después de terminar mi tarea allí.

Ese día especial en mi memoria no fue diferente de los demás días, antes de quedarme dormida mientras hacía mi tarea en la casa de mi amiga.
En medio de mi sueño, escuché débilmente la voz del papá de mi amiga: “Está oscureciendo. ¿Por qué no despiertas a tu amiga? Tiene que regresar rápido a su casa porque sus padres deben de estar preocupados por ella”.
Después de despertar súbitamente, me puse de pie y miré por la ventana: el sol estaba poniéndose. Todo fue porque me había acostado sobre mi estómago en la calurosa habitación mientras hacía mi tarea.
“Oh no, ¿ya es tarde?”
Aunque iba a la casa de mi amiga casi todos los días, todo me parecía muy extraño cuando oscurecía. Me despedí rápidamente de ella y corrí a mi casa.
La chimenea de mi casa de seguro estaba llena de nubes de humo y toda la casa tal vez estaba llena del delicioso olor del arroz que se cocía en el caldero. El frío viento del invierno calaba mi ropa, pero no importaba cuánto frío hiciera. Lo único que me preocupaba era tener que pasar por la casa donde había un perro horrible. Si no hubiera sido tan oscuro, habría querido tomar el otro camino para evitar esa casa. Pero no tenía mucho tiempo; me tomaría al menos 30 minutos llegar a casa aunque fuera corriendo y directamente.
“¡Ah, no sé!”
Cerré los ojos y caminé de puntillas delante de esa casa con las piernas temblando de miedo. En ese momento, el perro ya había sentido mi presencia, y empezó a perseguirme ladrando fuertemente.
“¡Mamá!”
Grité y corrí tan rápido como mis piernas me lo permitieron. En el camino se cayó uno de mis zapatos. Ni siquiera volteé a mirar, sino que seguí corriendo a toda velocidad durante un tiempo considerable. Sin respiración, de pronto fui vencida por la tristeza, y rompí en llanto.
“¡Mamá!”
Golpeé la puerta de mi casa y llamé a mi mamá con todos mis pulmones. Mi mamá quedó muy sorprendida al ver mi rostro cubierto de lágrimas y con humedad nasal, y sin uno de mis zapatos, y solo me abrazó; probablemente habría pensado en reprender a su hija por llegar tarde a casa. Entonces mi mamá me sentó en una habitación caliente y me dio un tazón de arroz recién cocido y algunas comidas más.
No hay lugar como el hogar. En casa siempre está mi mamá que me abraza cálidamente, en especial cuando lloro, y me satisface con su amor. ¡Ahora tengo el mejor hogar, mi verdadero hogar lleno del calor de la Madre celestial!


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y Dios Madre.

Hasta que yo vuelva al seno de la Madre celestial
La obra del evangelio no es difícil
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1 Comment

  1. Evelin

    Realmente no hay lugar como el hogar. Porque en el hogar, siempre está mamá esperándome. Recordando mi niñez, también me sentía más comoda y feliz cuando regresaba en la casa donde está mamá, después de estar afuera todo el día.
    Y En este momento que me encuentro a Dios Madre (la Madre Celestial), siempre me siento el calido y la alegría en el seno de Dios Madre (la Madre Celestial).
    Aun que ocurre las dificudades, no me siento pesada. Porque estoy siempre con la Madre Celestial.
    Realmente, donde está la Madre Celestial es mi verdadero hogar.

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