Después de cultivar mi corazón

Sep 4, 2018 by


Kim HS,  Portugal

Han pasado tres años desde que llegué a Portugal con muchas expectativas sobre la misión en el extranjero. Cuando me dirigía a este lugar, estaba entusiasmada y emocionada, pensando qué clase de almas encontraría, y qué obra sorprendente del evangelio realizaría Dios.

Pero pronto me decepcioné. Enfocadas en llevar una vida pacífica, las personas no estaban interesadas en la salvación, en el cielo o en Dios.

Cuando la obra del evangelio no salía según lo planeado, salían quejas de mi corazón. Miraba constantemente las imperfecciones de los miembros de Sion, y pensamientos negativos como: “La gente en este lugar no escuchará”, “Hoy tampoco podré encontrar a nadie que esté interesado en la verdad”, perturbaban mi mente cada vez que salía a predicar.

Entonces pude notar a algunos miembros que trabajaban con fuerza por el evangelio. Aunque parecía que eran imperfectos en muchos aspectos, eran hijos e hijas de Dios que ponían todas sus fuerzas en salvar almas sin importar en qué circunstancias estuvieran. A cada uno se le había encontrado por el poder de Dios. Pero yo no reconocía los milagros delante de mí, aunque esperaba una sorprendente bendición de Dios.

Ofrecí una oración de arrepentimiento. Había muchas cosas que hice mal: muchas veces pedí fruto para mi propia felicidad y satisfacción en vez de glorificar al Padre y a la Madre, o les hice las cosas difíciles a los hermanos y hermanas, disfrazando mi codicia como pasión. Aunque afirmaba hacer mi mejor esfuerzo por el evangelio, quedé cautivada por lo que no era nada y así hacía esperar más tiempo a la Madre celestial, lo cual me hacía llorar.

Renové mi mente y salí a predicar las palabras otra vez. Pero cuando estaba a punto de predicar, mi mente quedó atrapada en los prejuicios como una costumbre: cuando encontré a una joven asiática, recordé que la mayoría de los asiáticos que había encontrado hasta entonces, no conocían la Biblia ni creían en Dios, y mis hombros empezaron a decaer.

“Força” (ánimo). En ese momento, un miembro local que estaba a mi lado me animó en voz baja. Me deshice de mis necios pensamientos y saludé a la joven en portugués, preguntándole si creía en Dios. Cuando ella respondió que creía en Dios, me sorprendí y también le pregunté otra vez si creía en la Biblia. Entonces ella respondió: “Creo en la Biblia también”. Fue una respuesta inesperada. Estudiamos sobre Dios Madre con gozo. Entonces se asombró y nos preguntó: “¿Dios Madre? ¿Dónde está su iglesia?” Resulta que ella era coreana. Estaba muy feliz de conocer a alguien de la misma nacionalidad en un país lejano y nos contó una muy asombrosa y feliz historia. Sorprendentemente, ¡ella había asistido a la Iglesia de Dios!

La historia es la siguiente: la hermana recibió la verdad en Corea hace cinco años. Luego vino a Portugal para trabajar y fue entonces que perdió contacto con los miembros de Sion. Quería encontrar la Iglesia de Dios, pero ya que estaba avergonzada de sí misma por no haber guardado las palabras de Dios por mucho tiempo, no podía armarse de valor para hacerlo. Por ese tiempo, llegó a ver una película bíblica y se inspiró para estudiar la palabra de Dios. Fue entonces cuando se encontró con nosotros.

La hermana visitó Sion y dio gracias a Dios, diciendo que se sentía mucho más aliviada. Poco después, guardó la Pascua sagradamente y disfrutó de la felicidad mientras calmaba su sed espiritual con el agua de la vida.

El encuentro con la hermana estaba predestinado en la obra de la redención de Dios antes de la creación del mundo. Después de preparar numerosas oportunidades de bendiciones, Dios solamente esperó hasta que yo comprendiera y hasta que mi corazón se cultivara y se convirtiera en una tierra fértil que pudiera producir buenos frutos. Sin embargo, yo solo culpaba a las circunstancias, sin comprender el plan de Dios. Aunque conocía la providencia de Dios de que el árbol bueno da buenos frutos, no me daba cuenta de que yo misma necesitaba ser un buen árbol.

No seguiré dando preocupaciones al Padre y a la Madre con maldades como la envidia, las quejas y la arrogancia. Oro ansiosamente para poder cultivar mi corazón con amor y humildad y llevar abundantes y buenos frutos.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

Con un poco más de valor
El camino que el Padre recorrió
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4 Comments

  1. Daniel

    Gracias por la fragancia de Sión por gracia.
    Como esta fragancia de Sión, yo también me trataré de ser un hijo que trae alegría a Dios Elohim cultivando bellamente el campo de mi corazón.

  2. Joel

    Esta obra del evangelio no es fácil. Se repiten muchos problemas y dificultades. Sin embargo, si nos esfuerzamos a hacer este ministerio, Nuestra Madre Celestial resolverá con la manera de Dios por nosotros.

  3. disney

    Es realmente una buena noticia. También voy a cultivar hermosamente mi corazón para encontrar a la familia perdida rápidamente.

  4. Rubén

    En la parábola de la vid, Dios dijo que si permanecemos en Dios, llevaremos muchos frutos.
    Cuando caminamos con Dios, es decir, obedecemos la palabra de Dios y nos arrepentimos, somos bendecidos.

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