Con un poco más de valor

Oct 24, 2018 by


Yun HS,  Corea

Aunque habían pasado un par de años desde que recibí a Dios, mi fe había crecido poco. Con la excusa de tener que ir a trabajar, solía inclinarme por las cosas sin importancia en vez de seguir la voluntad de Dios, lo cual hasta hacía que me enojara. Pensé que esto tenía que terminar, y empecé a mantenerme alejada de cada una de mis prioridades. A veces era difícil hacerlo, pero afortunadamente los miembros de Sion oraron por mí y me consolaron mucho. Fue una gran ayuda.

Un día, recibí la noticia impactante de que mi madre tenía cáncer y el miedo se apoderó de mí. Aunque mi madre odiaba las iglesias, yo no podía dejar que siguiera viviendo alejada de Dios.

Ella vino a Seongnam, en donde yo vivía, y fue operada y se recuperó en mi casa. Mientras tanto, decidí hacer que se encontrara con Dios. Mientras pensaba si sería mejor predicarle las palabras de Dios hoy o mañana, me preguntó después de la cena:

—¿Para qué es la Biblia que está en el cajón?

Por un momento me sorprendí, pero, calmándome, dije con valor:

—Mamá, hace años empecé a asistir a una iglesia. Es la Iglesia de Dios que cree en Dios Padre y Dios Madre.

Le prediqué las palabras de la Biblia que yo había aprendido. La reacción de mi madre fue sorprendente. Antes, ella había dicho que odiaba las iglesias. Sin embargo, esta vez dijo:

—Quiero ir al cielo contigo.

Eso no fue todo. Incluso antes de recibir a Dios, mi madre dejó los rituales ancestrales que había realizado durante décadas y se deshizo de todos los ídolos. Parecía que comenzaría la vida de la fe inmediatamente. Sin embargo, cuando su salud mejoró y regresó a su casa, días tras día siguió postergando recibir la verdad. Mi oración por mi madre se hacía cada día más ansiosa.

El tiempo pasó y cuando la estación estaba por cambiar, un regalo inesperado estaba esperándome. Al escuchar que el seminario bíblico se realizaría un domingo, le pedí a mi esposo que fuera.

—Está bien, iré —me respondió para mi sorpresa.

Normalmente él no quería escuchar; pero esta vez aceptó mi invitación gustosamente, diciendo que había sentido curiosidad por saber cómo era nuestra iglesia.

Al día siguiente, toda mi familia asistió al seminario bíblico. Mi esposo confirmó a través de los vídeos las palabras de la Biblia de que Dios creó la tierra y el universo, y renació como hijo de Dios después de una larga conversación con los miembros de Sion. Ante el cambio repentino de mi esposo, que usualmente no mostraba ningún interés en la verdad, derramé lágrimas de gratitud.

Las buenas noticias siguieron llegando. Mi madre me llamó y me preguntó si podía ir a la Iglesia de Dios acompañando a su vecina. Ese día, se convirtió en hija de Dios.

Aunque siempre pensaba: “Deseo que toda mi familia reciba a Dios y entremos juntos en el reino de los cielos”, dudaba por el temor de que se disgustaran o se enojaran conmigo. Debí haber sido un poco más valiente, pero simplemente lo consideré como un gran problema. ¿Cómo puedo retribuir a Dios el haber sostenido a esta hija de fe débil y haberme dado grandes regalos? Para el Padre y la Madre celestiales, que se agradan más con salvar nuestras almas, seré más valiente para agradarlos con buenos frutos.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

Después de cultivar mi corazón
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