Dios hace posible lo imposible

Oct 25, 2016 by

Renata Sedmakova / Shutterstock.com Hilda D, Australia Desde que nací como hija de Dios tuve el deseo de predicar a mi padre físico, sin embargo cada vez que le predicaba, él nunca escuchaba o comenzaba a discutir. Él me perseguía constantemente, yo me sentía muy incómoda y solo oraba con más sinceridad a Dios para que tuviera piedad de él, y para que me diera fuerzas para no rendirme. Cuando lo llevé por primera vez a Sion, se mostraba rudo e irritable con todos los miembros, pero los hermanos y hermanas siempre lo saludaban con un corazón humilde y eran amables con él. Pero mi padre, que no había comprendido la verdad hasta entonces, me advirtió que no predicara a mis parientes y amigos. Por eso cuando visité a la Madre celestial, le pedí...

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“¡Encontremos a todos los miembros de nuestra familia celestial y salvémoslos!”...

Jul 22, 2016 by

SH Baek, República Checa Un día cálido y soleado, me dirigía a visitar a alguien con un miembro de Sion. Cuando tomamos el tren subterráneo, vimos a una persona de pie delante de nosotros; no parecía checo. Como era extranjero igual que nosotros, sentimos cierto interés en él y quisimos predicarle la palabra de Dios. Pero ya que casi era el momento de hacer el transbordo, no tuvimos suficiente tiempo. Entonces, para nuestra sorpresa, él bajó del tren en la misma estación y también tomó el mismo tren. Como teníamos que bajar del tren después de cuatro estaciones, solo teníamos unos diez minutos para predicarle. Él estaba sentado a nuestro lado, y empezamos a conversar con él inmediatamente. “Buenos días. Somos de Corea. ¿De dónde es usted?” “Soy de Brasil, y mi nombre es...

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Predicaré la verdad con el corazón ardiente como el de Jeremías...

Feb 8, 2016 by

YP Jin, Corea Han pasado algunos años desde que vine a Corea para conseguir trabajo. Mi vida en este país extranjero fue más dura de lo que había pensado. Pero pude soportarlo gracias a mi esposa que siempre me daba fuerzas y a mi fe en Dios que siempre me había apoyado en mi vida. Después de mudarnos a Busán, nuestra vida se estabilizó, e íbamos a la iglesia todos los domingos. Un día, me llamó mi tercer hermano mayor que vive en Seúl, y me dijo que estudiara la Biblia en la Iglesia de Dios más cercana. Ya que muchas personas me habían dicho que no fuera a la Iglesia de Dios, rechacé firmemente su petición. Pero él me llamaba con frecuencia sin rendirse y me decía que fuera allá. Entonces sentí curiosidad...

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