El buen sufrimiento

Oct 16, 2017 by

Erik M, EE. UU. Mi apartamento tenía un balcón en el lado que daba a un callejón. Probablemente porque nunca lo usé, una paloma formó su nido en la esquina del balcón. Efectivamente una semana más tarde, aparecieron huevos entre el pequeño montón de ramitas. Días después, los huevos eclosionaron y empezaron a piar y a retorcerse pequeños polluelos de paloma. Nunca había tenido la oportunidad de ver la naturaleza en acción. Así que los observaba cada cierto tiempo a través de la puerta corredera de vidrio. Un día, uno de los dos polluelos cayó del nido al duro suelo de concreto. El pobre polluelo empezó a moverse por el suelo y a llorar. Privado de su nido cálido y vulnerable a los depredadores, ahora estaba en una situación nefasta. Por desgracia, no tenía...

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