Dios hace posible lo imposible

Oct 25, 2016 by

Renata Sedmakova / Shutterstock.com Hilda D, Australia Desde que nací como hija de Dios tuve el deseo de predicar a mi padre físico, sin embargo cada vez que le predicaba, él nunca escuchaba o comenzaba a discutir. Él me perseguía constantemente, yo me sentía muy incómoda y solo oraba con más sinceridad a Dios para que tuviera piedad de él, y para que me diera fuerzas para no rendirme. Cuando lo llevé por primera vez a Sion, se mostraba rudo e irritable con todos los miembros, pero los hermanos y hermanas siempre lo saludaban con un corazón humilde y eran amables con él. Pero mi padre, que no había comprendido la verdad hasta entonces, me advirtió que no predicara a mis parientes y amigos. Por eso cuando visité a la Madre celestial, le pedí...

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