Espera de la Madre

Feb 17, 2017 by

Espera de la Madre


César H, Perú

Mientras almorzaba con mis padres un domingo por la tarde, y en medio de nuestra conversación sobre diferentes asuntos, de pronto noté que se quedaron en silencio absoluto por unos segundos. Cuando levanté la mirada para ver qué sucedía, mi padre comenzó a llorar. Al principio no pude entender cuál era la razón, pero después que mi madre extendió sus manos para consolar a mi padre, adiviné el motivo.

Cerca se escuchaba una antigua canción, un vals peruano, compuesto pensando en el dolor y sacrificio de una madre. La letra de la canción describía cómo un hijo había comprendido que las arrugas de su madre anciana se formaron por la angustia de pensar cada día dónde estaba su hijo y por qué no regresaba, y que sus manos se habían vuelto como aves moribundas por orar sin cesar por causa de los errores y pecados de su hijo inmaduro. Al entender el motivo del aspecto desgastado de su madre, el hijo solo quería arrodillarse y besar las manos de su madre.

Mi padre había recordado a su madre; probablemente vinieron a su mente los recuerdos de cuando su madre, mi abuela, se preocupaba por él y oraba en secreto para él, incluso cuando él ya no era un niño. Imaginando la historia de mi padre, me conmoví. Entonces mi madre que estaba a mi lado, también nos contó su historia, recordando a su madre, mi abuela.

Mi madre nació en un pueblo alejado de Huancavelica, una región de los Andes del Perú. Ya que las condiciones de vida de su familia eran precarias y vivían en pobreza, mi madre emigró a Lima, la capital del país, siendo aún muy joven, para trabajar y ayudar económicamente a sus padres y a sus hermanos menores. Luego de formar una familia en Lima, podía visitar a sus padres cada año; pero a veces no era posible y los visitaba después de dos o incluso tres años, pues la economía no era muy buena.

Mi abuela vivía en lo alto de una montaña, a más de 3500 m sobre el nivel del mar. El viaje era sumamente largo y accidentado: aproximadamente un día y medio en bus más unas diez horas a pie, atravesando montañas, quebradas, ríos y abismos. Sin embargo, mi madre soportó el complicado viaje junto con su esposo, llevando a su pequeño hijo y cargando muchos regalos que había preparado para su familia. Siendo pequeño, fui testigo del gran esfuerzo de mi madre que cruzaba el accidentado camino; pero no era consciente del ansioso corazón de mi abuela que estaba en lo alto de la montaña.

Según dijeron mi tío y mi tía, cada vez que llegaba la temporada de vacaciones de invierno (la estación seca en los Andes, semejante al verano), mi abuela salía a la entrada del camino y mirando hacia abajo de la montaña esperaba a mi madre, sin saber cuándo vendría. Las telecomunicaciones no se habían desarrollado mucho en esa época, y mis abuelos vivían en un pueblo donde no había teléfono, ni siquiera electricidad; el pueblo más cercano adonde podían llegar las cartas estaba a casi un día a pie. Por esta razón era muy difícil que mi madre pudiera avisarles si iría a visitarlos en las vacaciones de verano, o si iría el próximo año.

Mi abuela, que no podía saber cuándo vendría su hija amada, vivía todos los años con una vaga expectativa. Angustiada por ver a su hija, esperaba cada día con paciencia y con lágrimas, en frente de su casa y en medio del campo, a pesar de ser de edad avanzada. Y cuando mi madre no llegaba en la temporada de vacaciones, el hermoso paisaje de las inmensas montañas verdes contrastaba con el dolor de mi abuela que solo lloraba por la tristeza, alargando su espera hasta el siguiente año.

Ahora puedo entender por qué cuando nosotros nos acercábamos a la casa de mi abuela en lo alto de la montaña, ella ya estaba en la entrada del camino; ella era la primera silueta que yo veía, la primera en salir a recibirnos.

Ella siempre estaba alegre durante la semana que podía estar junto con su hija. Incluso decía que cada vez que mi madre llegaba a visitarla, se podía ver en el campo mariposas amarillas que no aparecían en otra época. En realidad, las mariposas amarillas siempre estaban en el campo, pero pienso que mi abuela recién podía ver su brillante color después de aliviar su angustiosa espera con la alegría de ver a su hija y abrazarla después de mucho tiempo.

Durante ese almuerzo, mis padres hablaron sobre el amor maternal, lo cual los conmovió hasta las lágrimas. Mi madre, después de comprender el sufrimiento de su madre al esperarla, se llenó de gratitud y emoción, y yo me llené de solemnidad ante el amor maternal de mi abuela oculto en una larga espera.

Hoy también nuestra Madre celestial espera ansiosamente: “¿Dónde estarán mis hijos? ¿Cuándo regresarán?” Me arrepiento al pensar que he sido un hijo que solo angustia a la Madre del cielo, actuando con inmadurez mientras Ella espera que cambie y regrese a sus brazos; no he valorado su larga y ansiosa espera con incesantes oraciones.

Madre, lo siento mucho, no comprendí su amor y su ansiosa espera ocultos detrás de su tranquila sonrisa, y he hecho que me espere hasta ahora, poniendo espinas en su corazón y alargando su espera más y más.

Desde ahora quiero ser un hijo que comprenda profundamente el corazón de espera de la Madre, y actuar sin demora para acortar el sufrimiento de nuestra Madre, estando listo y preparado con toda la armadura de Dios y la fe firme, para poder reencontrarnos con alegría indescriptible en el reino celestial. Madre, muchas gracias desde lo profundo de mi corazón.


Esta es la fragancia de Sion de un miembro de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial que cree en Cristo Ahnsahnghong y en Dios Madre.

Desde que sentí el amor de la Madre celestial
Una estrella grande, una estrella pequeña y una estrella bebé
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19 Comments

  1. Alejandra

    Siento mucho a la Madre celestial. Hasta ahora también sólo quería recibir el amor de la madre no pensando en el corazón de la madre quien espera ansiosamente para que vuelvan sus hijos e hijas. Predicaré sinceramente para poder buscar a los hermanos para que vuelvan a la Madre celestial quien les está esperando.

  2. Lucy

    Gracias por esta fragancia de Sion. Fue muy conmovedora y me hizo pensar en la larga espera de la Madre Celestial más de 6 mil años… Busquemos a nuestros hermanos pronto a reunirnos toda la familia celestial juntos. Doy eterna gracias a nuestra Madre Celestial del amor.

  3. olivia

    Podía entender el amor y el sacrificio de Dios Madre a través de esta fragancia de Sion. Yo predicaré gran amor de la Madre celestial a todo el mundo, y buscaré diligentemente los hermanos celestiales para ayudar a Dios Madre.

  4. Esteban

    Gracias a Dios Elohim por permitirme entender el gran amor de la Madre a través del amor de la madre física.

    • lunajung

      La madre es el Amor en la tierra. En el reino de los cielos también Dios Madre es el Amor.Doy gracias a la madre celestial.

  5. clara

    Me duele mucho mi corazón al pensar la tristeza de la Madre celestial oculta detrás de su tranquila sonrisa.
    Madre, yo voy a buscaré más diligentemente a mis hermanos celestiales perdidos con su corazón ansioso.

    • cecilia

      Yo también antes no podía entender el corazón de la Madre celestial por mi obstinación. Pero, ahora puedo entender su amor infinito por gracia de la Madre celestial. Muchas gracias..

  6. Jose

    Gracias a la madre celestial por darme todo lo que necesito, el amor eterno y la vida eterna:)

  7. jessica

    Gracias a Dios Madre..

  8. linda

    A través de esta fragancia de Sion, podía sentir el corazón de Dios Madre (la Madre celestial).Élla está esperando sus hijos ansiosamente durante 6 000 años. y Élla vino a esta tierra en la carne solo para buscar sus hijos dejando toda la gloria del cielo. Le doy gracias por su gran amor y el sacrificio. y quiero buscar nuestros hermanos y nuestras hermanas perdidos lo más pronto posible.

    • clara

      Le doy muchicima gracias a la Madre celestial por su amor infinito. No lo olvidaré.

  9. Alma

    Através de la madre terrenal podemos entender el amor de la madre celestial.

  10. Lisa

    Amén. Sigamos todas las palabras de Dios para entrar en el reino de los cielos.

  11. Abril Choi

    vivo por la Madre Celestial. La amo mucho!

  12. Isabel

    Muy emocionada^^
    Nuestra Madre celestial siempre nos ama mucho. Gracias a Dios Madre.

  13. gloria1843

    Gracias a Dios Madre. Siempre usted está orando para nosotros.

  14. Rosita

    Leyendo esta historia me hace sentir y extrañar a Madre Jerusalén.

  15. Ruben Gonzalez

    La Madre celestial es mi vida eterna. Voy a seguir hasta el fin del mundo.

  16. rosa

    Doy gracias a Dios Madre.
    Voy a seguir hasta el final a Dios Madre.

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